Archivos Mensuales: septiembre 2013

11 pilares dictatoriales que sostienen el actual modelo económico en Chile

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por Fundación Sol

La violencia estructural y cotidiana a 40 años del golpe

En esta conmemoración de los 40 años del golpe militar, los horrores físicos de la dictadura, asociados a la represión, las detenciones, la tortura, los asesinatos y desapariciones, colman la agenda pública y exigen con toda razón reconocimiento y condena, pues esa brutalidad no ha sido suficientemente justiciada. Con todo, ese aspecto toca la fibra más sensible, la emotividad asociada a la espectacularidad del mal, y con el tiempo se ha transformado en objeto generalizado de rechazo. Hoy en día los propios canales de televisión han tratado extensamente los hechos de sangre y personajes políticos de diversa índole se inclinan a pedir perdón en una tentativa simbólico-reparativa. Se genera así una operación de cierre interpretativo de esta suerte de “episodio negro” de la historia.
 
Pero hay otra dimensión de la dictadura, más profunda y convenientemente menos tratada, que permanece tras bambalinas y al margen de los reconocimientos: el modelo económico-social instaurado desde 1973 y todavía vigente. Se trata de una dimensión que no concierta el rechazo enérgico y común de la elite, pues la misma se ha beneficiado celosamente de él. Chile se adelantó en 10 años y de la forma más radical a las reformas del Consenso de Washington, privatizando los bienes comunes, abandonando al trabajo como centro de la estrategia de desarrollo y transformando al país en el más financiarizado de América Latina. Adopta así una arquitectura institucional y productiva que recrea una sociedad violenta, con sus propios horrores – aunque menos vistosos-, donde la mayoría de la población carece de las tranquilidades económicas mínimas y se encuentra asediada por el estrés, la angustia cotidiana de la deuda y el trabajo no valorizado, mientras, una minoría privilegiada goza de un traje a la medida y vive como en Suiza (Chile tiene más multimillonarios que países como Suiza, Austria, Dinamarca, Holanda, Noruega y Finlandia, entre otros. Además, en comparación con los países que cuentan con mediciones, el 1% más rico de Chile se lleva el mayor porcentaje de la renta nacional. En contraste, el 75% de los trabajadores gana menos de $437.000).
 
Esa realidad no puede ser comprendida sin dar centralidad al conflicto capital-trabajo. En efecto, en los años que antecedieron al golpe hubo un incremento de la participación de los trabajadores y sectores populares en las decisiones sobre la producción, la distribución de las ganancias, el destino del país y de sus propias vidas, lo que significó una amenaza política y económica para los intereses empresariales. Esto es lo que se intenta desbaratar. Dentro de los múltiples dispositivos dictatoriales, destacan dos que tuvieron especial relación con desarmar ese poder conquistado y propiciar la acumulación de grandes capitales: el Plan Laboral, que prohíbe la negociación colectiva por rama y permite el reemplazo de trabajadores en huelga, y el sistema de AFP, que privatiza las pensiones e inyecta sendos recursos frescos al empresariado. Luego de varias décadas de mantención y perfeccionamiento de estos dispositivos, los resultados hoy caen de maduros y hacen gala de un mínimo poder sindical, una extensa precariedad y una honda desigualdad. Así, contra una visión “episódica” de la dictadura, nos convoca la denuncia de esa violencia estructural y cotidiana que aún nos rodea y que arrebata el valor del trabajo. Porque lo que está en juego con esto, es el valor de nuestra propia humanidad.
 

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77° Capítulo ECONONUESTRAS 9-sep-2013

la voz

Programa especial a 40 años del Golpe cívico-militar en Chile desde la perspectiva de la economía crítica.

Ayuda Mutua en acción

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Por Oscar Ortiz Vásquez, Historiador. Participó en el encuentro con la ponencia “Cono Sur de América, desarrollo cooperativista en Chile, Argentina y Uruguay, ante el neoliberalismo.”

Dos formas de organización se dieron en el movimiento obrero del siglo XIX, el sindicalismo y el cooperativismo. Los que creemos que “ la emancipación de los trabajadores será obra de ellos mismos”, nunca hemos dejado de participar activamente en ambas instancias, pues ahí se expresa el genuino sentir de los que aspiran a las reivindicaciones sociales.

Con tal espíritu resolví -costeando mi transporte y estadía- asistir y exponer en el “IV Foro Internacional sobre Cooperativismo y Economía Solidaria. El rol del Cooperativismo en un mundo Globalizado”. Que se realizó en el auditorio de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en México. “Afortunadamente, este contexto económico y político global, extremadamente desfavorable, ha sido enfrentado de diversas maneras por nuestros pueblos y una de esas manifestaciones de resistencia y emancipación, es la que se ha encarnado en el movimiento cooperativo y de economía solidaria”, patentiza uno de los párrafos introductorios de la Conferencia. En el encuentro, se dieron cita más de 500 delegados cooperativistas y prestigiosos académicos mexicanos así como personalidades internacionales durante los días 22 y 23 de agosto del 2013.

Apoyados audiovisualmente los representantes del Trabajo Asociado mostraron y debatieron sus historias de más de cinco décadas. Sorprendente fue la experiencia de los compañeros campesinos de los ejidos o cooperativas precolombinas de Sinaloa, cuyos territorios están bajo dominio de los carteles del crimen organizado. Argumentan que a estos no solo les incumbe el control de drogas, sino que infunden terror y muerte entre las comunidades, para que huyan y abandonen sus tierras, posibilitando así su comercialización a las transnacionales de la Pepsi Cola, que utilizará sus napas subtérraneas como recurso hídrico. Entonces la organización social de los campesinos, a través de sus organismos económicos autogestores en la producción, consumo y distribución de sus productos, detiene el despojo y la emigración del norte de México.

También expusieron varias colectividades del Trabajo Asociado de la Sierra de Papantla (Veracruz) sobre la implementación -desde 2010- de un plan monetario alternativo. Considerando que su economía agraria dependía de las fluctuaciones de los mercados especulativos mundiales, optaron por sustituir, como valor de cambio, el peso mexicano por el Túmin, moneda emitida por ellos. Basados en el patrón-trabajo, en oposición al del sistema monetario internacional -sustentado en meros papeles y usuras-, su moneda ha ido ganando solvencia en varios municipios, siendo el Túmin un óbolo más fuerte que el oficial. Esta situación provocó que la Procuradoría General de la República, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, tengan en marcha un proceso penal contra el Túmin, por “atentar y conspirar contra la estabilidad del Estado”. Lo que demuestra la eficacia y poder que estas medidas audaces ocasionan en el establishment, atacando directamente la base del modelo neoliberal, el régimen económico.

El estamento femenino también estuvo presente y mostró grandes logros en su gestión del trabajo mutuo. En la zona de Jalisco, un grupo de mujeres establecieron en 1978, ante los precios especulativos que cobraban los grandes almacenes, un supermercado cooperativista “El Consumo”, que en la actualidad reúne casi al 80% de la población. Por su parte, el grupo de mujeres de Chiapas, luciendo en su vestimenta figuras de múltiples colores y acompañadas la gran mayoría por sus hijos, dieron cuenta del desenvolvimiento de sus actividades autogestionadas. Artículos como hierbas medicinales, confecciones de vestimentas de algodón, productos de chocolate, café y vainilla, están siendo exportados a Europa del Este con gran éxito. Ellas -en gran proporción madres solteras- efectúan su desempeño de organización en la economía solidaria con entrega, disciplina y profundo compromiso, fundando por tanto, escuelas cooperativas para sus pequeños hijos. “Desconocemos la educación estatal, que sólo prepara a personas explotadas para ser vendedores o consumidores”, puntualizaron.

En lo gastronómico, dos empresas de trabajadores tienen predominio en el mercado mexicano, la cooperativa de jugos Boing y el grupo Quali, que desarrolla productos ecológicos a base del amaranto. Enfrentando a las transnacionales y manteniendo la cultura alimenticia tradicional.

En lo internacional, el delegado hispano expresó que ante la caótica y desesperante situación que está sufriendo Europa, particularmente España, Italia y Francia, por los efectos de la crisis, el sector del trabajo asociativo ha sido quien mejor ha resistido tal embate; “las quiebras de empresas capitalistas han sido arrolladoras en comparación con las cooperativas, según lo reconoce la Unión Europea, en su informe de 2012”. Por ello durante el debate de los participantes en la plenaria, se reiteró que el cooperativismo debe demostrar que la utopía –entendida como la aspiración genuina de un orden internacional justo y humanista- no ha muerto y que de hecho es factible si se apoya en la organización del pueblo. Para ello se debe construir en forma colectiva y democrática, lejos de los círculos de poder tradicionales y de las formas ya caducas de hacer política.

“Debemos revalorar la economía solidaria”, manifestó en el documento de trabajo el grupo de docentes congregados en tal magno acto, “como un patrimonio del movimiento popular y democrático que es necesario rescatar, preservar y desarrollar, combatiendo los usos perversos que la clase dominante ha hecho del concepto de economía solidaria, en distintas oportunidades, con el único objetivo de garantizar la reproducción del sistema político dominante”.

Reconociendo como aportes teóricos latinoamericanos para la nueva reconfiguración de la economía del trabajo, a tres chilenos: Manfred Max-Neef (por su visión de la Economía a escala humana), Luis Razeto (en la contribución de la Economía popular como nueva variable) y Clotario Blest (por la elaboración de la Economía liberadora, dentro de la Teología de la liberación).

Mención aparte fue la presencia en el foro, en calidad de observadores, de varios funcionarios del Gobierno cubano, que mostraron profundo interés en el movimiento autogestionario. Motivados, por el proceso de actualización del modelo económico impulsado por el Presidente Raúl Castro, donde el cooperativismo en conjunto con el Estado serían los nuevos motores económico-sociales. Para muchos de los asistentes fue una señal esperanzadora del nuevo rumbo que podría enfilar la isla, considerando que actualmente existe un grupo de 124 cooperativas, (desde julio de este año) para ampliarse a enero de 2014 a 220.

Tras las ricas y sabias deliberaciones, quedó claro que la conferencia estableció un espacio de diálogo, comunicación e intercambio de experiencias para el ejercicio del pensamiento crítico con el fin de potenciar al cooperativismo y la economía solidaria, como instrumentos organizativos que permiten desarrollar justicia y equidad social tomando en cuenta la interdependencia entre lo económico, ambiental, social y cultural.

Cuando me retiraba del auditorio de la universidad, un fornido cooperativista, campesino de Chiguagua, vestido de impecable charro, se acercó y alzándome fraternalmente del suelo me dijo: “Usted chamaco no sabe como quiero a los chilenos, soy padre de más de veinte hijos, con tres mujeres diferentes y a cada una de ellas las enamoré cantando las canciones de sus paisanos Germain de la Fuente y Los Ángeles Negros y la incomparable Palmenia Pizarro”.

http://www.elciudadano.cl/2013/09/05/81354/ayuda-mutua-en-accion/

La importancia de la imaginación post capitalista, entrevista a David Harvey

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Por Ronan Burtenshaw y Aubrey Robinson, Traducido para Rebelión por Silvia Arana, Agosto 31 de 2013

El reconocido geógrafo David Harvey dice que examinando las contradicciones del capitalismo -desde la vivienda a los salarios- se puede señalar el camino hacia un mundo alternativo.

Hace cinco años la financiera Lehman Brothers hizo la declaración de quiebra más importante en la historia de EE.UU. El colapso de la financiera señaló el inicio de la Gran Recesión -la crisis más sustancial en la historia del capitalismo desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo deberíamos entender los aspectos fundamentales de este sistema actual en crisis? Y, a medida que este libra una guerra -disfrazada como austeridad- contra la clase trabajadora, ¿qué mundo alternativo podemos imaginar?

Pocos pensadores han tenido mayor influencia para responder a estos interrogantes que el geógrafo marxista David Harvey. A principios del verano boreal, Ronan Burtenshaw y Aubrey Robinson conversaron con él sobre estos temas.

-En este momento usted está trabajando con un nuevo libro, Las diecisiete contradicciones del Capitalismo. ¿Por qué se ha enfocado en estas contradicciones?

-El análisis del capitalismo sugiere que hay contradicciones significativas y fundamentales. Periódicamente esas contradicciones se escapan de todo control y generan una crisis. Acabamos de experimentar una crisis y creo que es importante preguntarse, ¿cuáles fueron las contradicciones que la causaron? ¿Cómo podemos analizar la crisis en relación a las contradicciones? Una de las afirmaciones geniales de Marx era que una crisis es siempre el resultado de contradicciones subyacentes. Por lo tanto, tenemos que enfocarnos en esas contradicciones y no en las consecuencias.

-Una de las contradicciones que usted analiza es la diferencia entre valor de uso y valor de cambio de un bien, o commodity. ¿Por qué esta contradicción es tan fundamental para el capitalismo, y por qué utiliza el tema de la vivienda para explicarla?

-Debe entenderse que todo commodity tiene un valor de uso y un valor de cambio. Si tengo un bistec, el valor de uso es que puedo comerlo y el valor de cambio es el precio que pagué por el.

Pero la vivienda es muy interesante porque por valor de uso se puede entender el refugio, la privacidad, una amplia gama de relaciones afectivas entre personas, una larga lista de cosas que te brinda una casa. Pero también está la cuestión de cómo obtienes una casa. En una época, las viviendas fueron construidas por la mismas personas que las habitarían, y no tenían un valor de cambio. Luego, a partir del siglo XVIII se inició la construcción especulativa de viviendas -que fueron construidas para ser vendidas. Desde entonces la vivienda adquirió un valor de cambio para los consumidores como una forma de ahorro. Si compro una casa y pago la hipoteca, puedo llegar a ser dueño de la casa. Entonces, poseo un bien. Y por ende, empiezo a preocuparme por las características de ese bien. Esto genera reacciones políticas interesantes: “No en mi patio trasero”, “No quiero tener de vecinos a personas diferentes a mí”. Se inicia un proceso de segregación en el mercado inmobiliario porque la gente quiere proteger el valor de sus ahorros.

Después, hace aproximadamente 30 años, la gente comenzó a usar la vivienda como un negocio especulativo. Podías comprar una casa y hacer dinero -comprabas la casa por £200.000 y después de un año podías venderla por £250.000. Ganabas £50.000, ¿por qué no hacerlo? Se impuso el valor de cambio. Y partir de ahí, surgió el boom especulativo. En 2000 después del colapso bursátil global el superávit de capital comenzó a fluir hacia el mercado inmobiliario. Es un tipo de mercado interesante. Si compro una casa y luego los precios suben, tú dices “los precios de la vivienda están subiendo, debería comprar una casa”, y otros se suman. Se inicia una burbuja inmobiliaria. Se infla hasta que explota. Luego, repentinamente mucha gente se entera de que no pueden tener el valor de uso de la vivienda porque el sistema del valor de cambio lo ha destruido.

Esto genera la pregunta, ¿es una buena idea permitir que el valor de uso de la vivienda, que es crucial para la gente, sea determinado por un sistema de valor de cambio que está loco? Esto no es un problema exclusivo de la vivienda sino también de la educación y de la salud. Hemos desatado las dinámicas del valor de cambio pensando que va a proveer el valor de uso pero lo que sucede frecuentemente es que el valor de cambio destruye el valor de uso, y la gente termina careciendo de buenos servicios para salud, educación y vivienda. Por ello, creo que es muy importante enfocarse en la distinción entre valor de uso y valor de cambio.

-Otra contradicción, que usted describió, se refiere al proceso de cambio, a lo largo del tiempo, entre el énfasis sobre la oferta en la producción y el énfasis sobre la demanda en el consumo capitalista. ¿Podría referirse a cómo se manifestó esta contradicción en el siglo XX, y por qué es tan importante?

-Uno de los problemas más importantes es mantener una demanda adecuada en el mercado para poder absorber lo que produce el capital. El otro es crear las condiciones para que el capital pueda producir obteniendo ganancias.

Estas condiciones de producción con ganancias, a menudo, significa la eliminación del trabajador. Hasta el punto que implica represión del salario -pagar salarios más y más bajos- para incrementar el índice de ganancias. Entonces, desde el punto de vista de la producción, se intenta exprimir al trabajador tanto como sea posible porque esto aumenta las ganancias. Pero entonces surge la pregunta, ¿quién va a comprar los productos? Si el trabajador es exprimido al máximo, ¿dónde quedaría el mercado? Si se exprime al trabajador demasiado se produce una crisis porque no hay suficiente demanda en el mercado para absorber el producto.

Poco después de la crisis de 1930, primó la interpretación de que el problema había sido la demanda insuficiente. Hubo por lo tanto un cambio hacia la inversión estatal para construir nuevas carreteras, la inversión en los servicios públicos del New Deal, y todo eso. Dijeron “vamos a revitalizar la economía mediante una demanda financiada por endeudamiento” y, al hacer esto, se produjo un giro hacia la teoría keynesiana. Entonces, al terminar la década de 1930, se logró obtener una capacidad muy fuerte para manejar la demanda con alto nivel de intervención del Estado en la economía. Como resultado de lo cual, la tasa de crecimiento fue muy alta, pero una tasa de crecimiento alta conlleva más poder de la clase trabajadora con incrementos salariales y sindicatos más fuertes.

Sindicatos fuertes y salarios altos implican que la tasa de ganancia comienza a decrecer. El capital está en crisis porque no está reprimiendo al sector laboral lo suficiente, entonces, se produce el cambio. En la década de 1970, recurrieron a Milton Friedman y la Escuela de Chicago. Ellos se volvieron el factor dominante en la teoría económica y la gente empezó a prestar atención a la oferta, en particular a los salarios. Se produjo la represión salarial, lo que comenzó en la década de 1970. Ronald Reagan atacó a los controladores aéreos; Margaret Thatcher, a los mineros; Pinochet mató a la gente de izquierda. Se produjo un ataque contra el sector laboral -lo que aumentó la tasa de ganancias. Cuando llegamos a la década de 1980, la tasa de ganancias dio un salto porque los salarios estaban siendo reprimidos y al capital le iba muy bien. Pero luego surgió el problema de no tener dónde vender los productos.

La década de 1990 se caracteriza por la economía de endeudamiento. Comenzaron a animar a la gente a pedir préstamos -surgió una economía basada en las tarjetas de crédito y una economía financiada en las hipotecas de alto costo para la vivienda. Ello ayudó a tapar el hecho de que no había una demanda real, lo que explotó en 2007-2008.

El capital formula esta pregunta: “¿trabajas desde el lado de la oferta o de la demanda?”. Mi punto de vista de un mundo anticapitalista es que se debería unificar esa dualidad. Debemos regresar al valor de uso. ¿Qué valores de uso necesita la gente y cómo organizamos la producción de manera que satisfaga esos valores de uso?

-Parecería que estamos en una crisis de oferta, y sin embargo la austeridad es un intento de hallar una solución a la oferta. ¿Cómo se entiende eso?

-Hay que diferenciar entre los intereses del capitalismo como un todo y qué es específicamente de interés para la clase capitalista o para una sección de ella. Durante esta crisis, y de una manera marcada, a la clase capitalista le ha ido muy bien. Algunos de ellos fueron afectados por la crisis, pero a la mayoría le ha ido extremadamente bien. Según estudios recientes de países de la OCDE la desigualdad social se incrementó pronunciadamente desde el inicio de la crisis, lo que significa que los beneficios de la crisis han llenado las arcas de las clases altas. En otras palabras, ellos no quieren salir de la crisis porque les va muy bien con ella.

El conjunto de la población está sufriendo, el capitalismo, como un todo, no goza de buena salud pero la clase capitalista -particularmente la oligarquía- está extremadamente bien. Hay muchas situaciones en las que los capitalistas a nivel individual, actuando en función de sus propios intereses de clase, pueden hacer cosas que son perjudiciales para el sistema capitalista en conjunto. Creo que actualmente estamos en una situación de ese tipo.

-Usted dijo recientemente que una de las cosas que deberíamos hacer en la izquierda es desarrollar la imaginación post capitalista, comenzando por preguntarnos cómo sería un mundo post capitalista. ¿Por qué es eso tan importante? Desde su punto de vista, ¿cómo sería un mundo post capitalista?

-Es importante porque durante mucho tiempo nos han machacado la cabeza diciendo que no hay alternativa. Una de las primeras cosas que tenemos que hacer es pensar sobre la alternativa para poder empezar a construirla.

La izquierda se volvió tan complaciente con el neoliberalismo que resulta difícil distinguir entre sus partidos políticos y los de la derecha, excepto en cuestiones nacionales o sociales. En política económica no hay muchas diferencias. Debemos hallar una economía política alternativa a cómo funciona el capitalismo, y hay algunos principios. Es por ello que las contradicciones son interesantes. Si miras a cada una de ellas, por ejemplo, la contradicción de valor de uso y de cambio y dices: “el mundo alternativo sería uno donde generemos valores de uso”. Entonces, nos concentramos en valores de uso y tratamos de disminuir el papel de los valores de cambio.

O en la cuestión monetaria -necesitamos dinero para hacer circular las commodities, sin duda. Pero el problema con el dinero es que puede ser apropiado por personas, de manera privada. Se vuelve una forma de poder personal y luego un deseo fetichista. La gente organiza sus vidas alrededor de la búsqueda del dinero incluso cuando no se dan cuenta de que esto sucede. Por ello, debemos cambiar el sistema monetario -ya sea poniendo impuestos a los excedentes o creando un sistema monetario que lo disuelva e impida su almacenamiento, como sucede con las millas aéreas.

Pero para poder hacerlo también se debe superar la dicotomía de propiedad privada-estatal y obtener un régimen de propiedad común. Y en cierto punto se necesita generar un ingreso básico para la gente porque si existe una forma de dinero anti-ahorro entonces hay que darle garantías a la gente. Es necesario decir “no necesitas ahorrar para un día de lluvia porque siempre recibirás este ingreso básico no importa lo que suceda”. Hay que otorgar esa seguridad por encima del ahorro privado, personal.

Al cambiar cada una de esas contradicciones se logrará un sociedad diferente, que sea mucho más racional que la actual. Lo que sucede en este momento es que producimos cosas y luego tratamos de persuadir a los consumidores de que consuman lo que sea que producimos, en lugar de lo que necesitan o quieren. En su lugar, deberíamos averiguar cuáles son las necesidades y los deseos básicos, y luego poner en marcha un sistema de producción para generarlos. Al eliminar la dinámica del valor de cambio se puede reorganizar todo el sistema de una manera diferente. Podemos imaginar la dirección que tomará una alternativa socialista a medida que rompa con esta forma dominante de acumulación de capital, que determina todo lo que sucede hoy en día.

http://www.elciudadano.cl/2013/09/02/80886/entrevista-a-david-harvey-la-importancia-de-la-imaginacion-post-capitalista/

Fuente original: Red Pepper (en inglés)

76° Capítulo de ECONONUESTRAS 2-sep-2013

la voz

Septiembre, mes de Tierra y Libertad. Hablamos de Monsanto, la importancia de la tierra para los zapatistas, el extractivismo en Latinoamérica, el campesinado marginado en Chile, el paro rural en Colombia…