Archivos Mensuales: Junio 2014

110° Capítulo de ECONONUESTRAS 23-jun-2014

Chile, campeón en desigualdad y contaminación; AFP estatal; Huelgas varias; Multirut; y más.

La derrota de cuál España

por Manu García.

La eliminación de la selección española del Mundial de fútbol no es solamente un asunto deportivo, sino que también implica un duro golpe simbólico a los valores impuestos por la dictadura franquista y una oportunidad más para avanzar en un proceso de ruptura democrática con ese legado, un proceso que en los últimos meses ha tomado impulso. Y es que este hecho llega en un momento estratégico, en que las costuras del estado español están a punto de reventar bajo la presión de la cuestión nacional y social.

El tema que estos días está concitando la mayor atención es la abdicación como rey de Juan Carlos de Borbón y el nombramiento de su hijo como Felipe VI, una operación que el régimen ha tenido que orquestar a toda prisa, forzado por los malos resultados de sus partidos (PP, PSOE y UPyD) en las elecciones europeas de mayo y el ascenso espectacular de la izquierda y del soberanismo vasco, catalán y gallego. Estas fuerzas han crecido al calor de la lucha contra los recortes en servicios públicos, por el trabajo digno y contra el poder de la banca privada y cuestionando las estructuras surgidas de la reforma del franquismo (la llamada “transición”), entre ellas la monarquía.

Es preciso recordar que Juan Carlos de Borbón fue nombrado sucesor por Francisco Franco, que fue capaz de aplastar, al coste de cientos de miles de muertos y 40 años de dictadura, la oposición de “rojos” e independentistas (o soberanistas) catalanes y vascos al carácter imperialista y explotador del Estado español. Fue por tanto un rey nombrado por Franco, que además fue quien lo educó desde adolescente en sus futuras funciones como jefe de Estado y en los valores que encarnaba su régimen. La monarquía fue una más de las herencias nefastas que el franquismo le legó a los pueblos del estado español.

El traspaso se está efectuando, de nuevo, como ya se hizo a la muerte de Franco, sin mediar consulta a la ciudadanía sobre el modelo de Estado. Y esto no es casualidad tampoco. En el estado español la República tiene un contenido nacional y de clase: las dos veces que se ha proclamado (en 1873 y en 1931-1936) ha sido un periodo pre-revolucionario y hoy su reivindicación es patrimonio exclusivo del soberanismo y de la izquierda y se asocia a los derechos de los trabajadores y los pueblos, incluso con el socialismo. De ahí la resistencia de la oligarquía española, esa misma que explota y expolia en Chile, a ceder en este aspecto que en las repúblicas latinoamericanas y en Estados de la región como Italia o Francia está plenamente normalizado y no es materia de disputa política.

En el estado español es costumbre además que el gobierno deje para el verano (que en Europa parte el 21 de junio) las reformas problemáticas o que sabe que pueden suscitar un amplio rechazo. Sabe que es una época en que es más difícil generar opinión pública y movilizar. A la coronación entre gallos y medianoche y en puertas del verano del sucesor de Juan Carlos de Borbón (a quien por cierto el poder judicial ha decidido mantener como inimputable: no podrá ser juzgado por ningún tribunal, lo que le protege de posibles denuncias por enriquecimiento ilícito, entre otros delitos) se le suma un factor más: el hecho de que sea en pleno Mundial de fútbol, un evento que el régimen consideraba que podría funcionar como placebo con el cual la gente se olvidara de sus problemas y tuviera cosas más interesantes en que pensar que andar protestando.

La pronta eliminación de la selección española a manos de la chilena ha supuesto un inconveniente en esos planes. Un inconveniente que quedaría en lo anecdótico si no fuera por la profunda carga política que encierra en un Estado plurinacional como el español.

Y es que los triunfos durante los últimos diez años de las selecciones españolas en el fútbol, el baloncesto, el tenis y otras disciplinas deportivas tendieron a promover un determinado imaginario, construido a la medida de los vencedores de la guerra civil de los años 30: su escudo, su bandera, su himno, sus colores nacionales, su concepto de España como nación opuesto a la realidad plurinacional del estado español. Un imaginario muy similar, por cierto, al que promueve en Chile la Unión Española…

El deporte de competición funcionó como un intento de someter a ese imaginario a millones de catalanes, gallegos, vascos, canarios, andaluces… que antes ni por asomo se habrían sentido identificados ni menos aún emocionados con él, incluso en el caso de quienes se sentían españoles.

Este proyecto no fue para nada inocente ni espontáneo, sino constantemente estimulado por los medios de comunicación del régimen para minorizar a la izquierda y someter al soberanismo de las naciones periféricas. No es casual que el grito que comenzó a popularizarse tras el triunfo en la Eurocopa del 2008 fuera “yo soy español…” y que haya sido en Cataluña y en el País Vasco (las zonas donde hay una clara mayoría social y electoral soberanista) donde más se haya tratado de forzar a toda costa ese sentimiento españolista. No ha habido manera. Ni una selección con numerosos jugadores de origen catalán y vasco lo pudo conseguir: en las calles de Girona o de Bilbao sigue siendo muy difícil ver camisetas de la selección española y por el contrario la asistencia a los partidos de la catalana y la vasca es siempre elevado,  e igualmente es muy popular la reivindicación de su oficialidad.

Por último, hay un elemento que es clave, y es la aceleración de los tiempos en los procesos catalán y vasco. Sobre todo en Cataluña, donde el próximo 9 de noviembre se celebrará  un referéndum sobre su independencia, una consulta que el Congreso español (hegemonizado aún por PP y PSOE) ha declarado ilegal, pero que según las encuestas cuenta con el apoyo de la mayoría de la población catalana.

Así, no tiene nada de extraño que la eliminación en el Mundial haya sido vista por millones de ciudadanos con DNI español (y aclaro, buena parte de ellos aficionados al fútbol) no como una tragedia, sino por el contrario como un buen augurio y ojalá preludio de la crisis final del proyecto nacionalista español y reaccionario impuesto con las armas en 1936, sostenido durante 40 años por una dictadura cívico-militar y afianzado por una transición sin ruptura con los lastres del pasado.

Por eso cuando en Maracaná el árbitro dio el pitido final no sólo se celebró en Plaza Italia y en todo Chile, sino también en Hernani, Arenys de Munt o Marinaleda, hermanados una vez más con los pueblos latinoamericanos en su lucha por la soberanía y la dignidad frente a enemigos comunes: la España de la monarquía, de la opresión de los pueblos, de los terratenientes, de Endesa, Ferrovial, Movistar, Banco Santander, BBVA, Repsol.

http://www.perspectivadiagonal.org/la-derrota-de-cual-espana/

109° Capítulo de ECONONUESTRAS 16-jun-2014

Entrevista a Rafael Henríquez de la Mesa Ejecutiva del Movimiento 50/50 que agrupa a profesores y estudiantes de pedagogía

Chile: ¿una democracia funcional al capital?

por Micaela Lobos, Periodista y cientista político Fundación SOL.

En los días posteriores al triunfo de Salvador Allende, Richard Nixon pedía a su secretario de Estado, Henry Kissinger, “hacer gritar la economía de Chile” para impedir la llegada de la Unidad Popular al poder. Esta declaración, que forma parte de uno de los 350 documentos desclasificados hace algunas semanas por la CIA, da cuenta de la resistencia al primer gobierno electo bajo las normas de una democracia liberal y que abiertamente declaraba no defender los intereses del capital. La historia que siguió ya es bastante conocida.

En un reciente artículo, el profesor Boaventura de Sousa Santos, analiza la relación entre capitalismo y democracia, señalando que “el capitalismo sólo se siente seguro si es gobernado por quien tiene capital o se identifica con sus ‘necesidades’”. En la vereda contraria sitúa a la democracia, entendida, en su definición más perfecta, como un gobierno de las mayorías “que no tienen capital ni razones para identificarse con las ‘necesidades’ del capitalismo”. Además, subraya que estas necesidades que son minoritarias “colisionan” con las necesidades de las clases trabajadoras, aludiendo a un conflicto distributivo entre quienes concentran la riqueza y quienes reivindican una repartición más equitativa de la misma.

Frente a esto, ¿cómo ha sido posible que la democracia sobreviva en sistemas dominados por una minoría acumuladora de capital? Hay periodos en que simplemente ha sucumbido en momentos en que las élites dominantes han visto amenazados sus intereses. Sin embargo, en gran parte del mundo se instaló una democracia liberal, utilizada –según argumenta el autor– para evitar que las mayorías pobres lleguen al poder, recurriendo a una serie de dispositivos legales y legitimados, tales como restricciones al sufragio, leyes de lobby, consagración y supremacía del derecho a la propiedad individual y represión de la actividad política fuera de la institucionalidad, entre otras. Suena conocido.

Tras el gobierno de la Unidad Popular, el golpe de Estado, 17 años de dictadura cívico-militar y 24 de gobiernos electos bajo normas democráticas, ¿pudo la democracia chilena sobreponerse a los intereses de las minorías? ¿Quiénes son los que han gobernado Chile y qué intereses representan? Desde luego, esta no es una respuesta fácil de entregar ni de construir. Pero resulta interesante esbozar una aproximación para el caso chileno a la luz de evidencia reciente y que parece estar ampliamente aceptada y consensuada entre diversos sectores políticos.

Recientemente se presentó el informe Auditoria a la Democracia en Chile, elaborado por el PNUD, en el que colaboraron, además, distintos centros de pensamiento (Centro de Estudios Públicos, Corporación de Estudios para Latinoamérica, Libertad y Desarrollo, Proyectamérica, Instituto Libertad, Fundación Jaime Guzmán y Fundación Chile 21). El Informe, que analiza la calidad de la democracia, reconoce que, pese a su extensión formal, los principios e ideales de la democracia, tales como la igualdad y control popular del gobierno, siguen siendo lejanos.

Un elemento importante para esbozar una respuesta es saber a quiénes se ha estado eligiendo como gobernantes. La supremacía de los partidos políticos en ocupar los cargos de elección popular ha dejado poco o nada de espacio a candidaturas independientes y, con ello, a sus electores. Esta elitización del espacio de toma de decisiones se agudiza con la existencia de una baja rotación y alternancia de autoridades en sus cargos, según consigna el informe. En el caso del Congreso, el sistema electoral binominal ha contribuido a sobrerrepresentar a ciertos sectores políticos y excluir a otros, en procesos electorales que “desde el retorno a la democracia han sido altamente predecibles y con escasa competencia efectiva para la percepción de los electores”. Pese a ello, en las últimas elecciones partidos y movimientos políticos que habían estado excluidos de cargos de representación popular han ganado espacio, incluso dentro de la coalición gobernante. Aunque, salvo excepciones, gran parte de este logro se debe a negociaciones y pactos con los grupos políticos dominantes.

A esta crisis de representatividad, se añaden los bajos niveles de confianza que las personas tienen en el Congreso y los partidos políticos; en 2013, sólo un 15% manifestaba tener mucha confianza en los partidos. Aún más grande se hace esta distancia al constatarse que la identificación de las personas con los partidos es baja: en 2013, sólo el 35% de los encuestados manifestó identificarse con algún partido político. Es más, un 51% cree que los partidos están compuestos por políticos que actúan para promover sus propios intereses.

Lo paradójico es que la ciudadanía se ve forzada a elegir y sentirse representada por políticos que forman parte de colectividades con las que no se identifica y en las que confía poco.

Pero estas percepciones parecen tener su correlato en el comportamiento electoral. El informe da cuenta de una baja sostenida en la participación de las personas en edad de votar desde 1989, donde un 86% de la población acudió a las urnas, cifra que llegó al 59,5% en 2009 y a 51,7% en la presidencial del 2013. Esta tendencia no se revirtió con un cambio en la institucionalidad que permitió la inscripción automática y voto voluntario, realidad que confirma que quienes están eligiendo a los representantes son cada vez menos personas, dejando el poder de decisión en las manos de unos pocos. Tal vez la apertura del espacio a nuevos grupos políticos sea una oportunidad para aumentar la participación.

Ante esto, no es de extrañar que el capital se sienta seguro en un sistema político que está lejos del control popular. Tampoco debe sorprender que la institucionalidad laboral, instaurada en la época de ausencia democrática, haya permanecido prácticamente inalterada, favoreciendo a los grandes intereses económicos, acrecentando la desigualdad social. En la actualidad, los trabajadores tienen prácticamente nula capacidad de incidir en la distribución de la riqueza (baja sindicalización, negociación colectiva limitada) y, por ende, menos incidencia aun en las decisiones que pesan sobre sus propias condiciones de vida.

Los datos dan cuenta de la existencia de un espacio político que está cada vez más lejos del alcance popular, dominado por partidos políticos cada vez más ajenos a los intereses de la sociedad, y que ha servido muy bien a los intereses de una minoría. Esa es la gran piedra de tope para realmente poder construir alternativas distintas.

http://www.elmostrador.cl/opinion/2014/06/17/chile-una-democracia-funcional-al-capital/

108° Capítulo de ECONONUESTRAS 9-jun-2014

Junto a Rodrigo Mundaca de FugadeTinta.cl comentamos el panorama de las organizaciones en la IV región, la situación de los trabajadores del Transantiago, el rol de los profesores frente a la Reforma Educacional del Gobierno, Monarquía y República en España, y más.

107° Capítulo de ECONONUESTRAS 2-jun-2014

Capítulo especial en torno al Fútbol: Mundial de Brasil 2014, Sociedades Anónimas en Chile, Capital v/s fútbol… junto a nuestros invitados los compañeros de Fútbol Rebelde.