Ayuda Mutua en acción

Por Oscar Ortiz Vásquez, Historiador. Participó en el encuentro con la ponencia “Cono Sur de América, desarrollo cooperativista en Chile, Argentina y Uruguay, ante el neoliberalismo.”

Dos formas de organización se dieron en el movimiento obrero del siglo XIX, el sindicalismo y el cooperativismo. Los que creemos que “ la emancipación de los trabajadores será obra de ellos mismos”, nunca hemos dejado de participar activamente en ambas instancias, pues ahí se expresa el genuino sentir de los que aspiran a las reivindicaciones sociales.

Con tal espíritu resolví -costeando mi transporte y estadía- asistir y exponer en el “IV Foro Internacional sobre Cooperativismo y Economía Solidaria. El rol del Cooperativismo en un mundo Globalizado”. Que se realizó en el auditorio de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en México. “Afortunadamente, este contexto económico y político global, extremadamente desfavorable, ha sido enfrentado de diversas maneras por nuestros pueblos y una de esas manifestaciones de resistencia y emancipación, es la que se ha encarnado en el movimiento cooperativo y de economía solidaria”, patentiza uno de los párrafos introductorios de la Conferencia. En el encuentro, se dieron cita más de 500 delegados cooperativistas y prestigiosos académicos mexicanos así como personalidades internacionales durante los días 22 y 23 de agosto del 2013.

Apoyados audiovisualmente los representantes del Trabajo Asociado mostraron y debatieron sus historias de más de cinco décadas. Sorprendente fue la experiencia de los compañeros campesinos de los ejidos o cooperativas precolombinas de Sinaloa, cuyos territorios están bajo dominio de los carteles del crimen organizado. Argumentan que a estos no solo les incumbe el control de drogas, sino que infunden terror y muerte entre las comunidades, para que huyan y abandonen sus tierras, posibilitando así su comercialización a las transnacionales de la Pepsi Cola, que utilizará sus napas subtérraneas como recurso hídrico. Entonces la organización social de los campesinos, a través de sus organismos económicos autogestores en la producción, consumo y distribución de sus productos, detiene el despojo y la emigración del norte de México.

También expusieron varias colectividades del Trabajo Asociado de la Sierra de Papantla (Veracruz) sobre la implementación -desde 2010- de un plan monetario alternativo. Considerando que su economía agraria dependía de las fluctuaciones de los mercados especulativos mundiales, optaron por sustituir, como valor de cambio, el peso mexicano por el Túmin, moneda emitida por ellos. Basados en el patrón-trabajo, en oposición al del sistema monetario internacional -sustentado en meros papeles y usuras-, su moneda ha ido ganando solvencia en varios municipios, siendo el Túmin un óbolo más fuerte que el oficial. Esta situación provocó que la Procuradoría General de la República, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, tengan en marcha un proceso penal contra el Túmin, por “atentar y conspirar contra la estabilidad del Estado”. Lo que demuestra la eficacia y poder que estas medidas audaces ocasionan en el establishment, atacando directamente la base del modelo neoliberal, el régimen económico.

El estamento femenino también estuvo presente y mostró grandes logros en su gestión del trabajo mutuo. En la zona de Jalisco, un grupo de mujeres establecieron en 1978, ante los precios especulativos que cobraban los grandes almacenes, un supermercado cooperativista “El Consumo”, que en la actualidad reúne casi al 80% de la población. Por su parte, el grupo de mujeres de Chiapas, luciendo en su vestimenta figuras de múltiples colores y acompañadas la gran mayoría por sus hijos, dieron cuenta del desenvolvimiento de sus actividades autogestionadas. Artículos como hierbas medicinales, confecciones de vestimentas de algodón, productos de chocolate, café y vainilla, están siendo exportados a Europa del Este con gran éxito. Ellas -en gran proporción madres solteras- efectúan su desempeño de organización en la economía solidaria con entrega, disciplina y profundo compromiso, fundando por tanto, escuelas cooperativas para sus pequeños hijos. “Desconocemos la educación estatal, que sólo prepara a personas explotadas para ser vendedores o consumidores”, puntualizaron.

En lo gastronómico, dos empresas de trabajadores tienen predominio en el mercado mexicano, la cooperativa de jugos Boing y el grupo Quali, que desarrolla productos ecológicos a base del amaranto. Enfrentando a las transnacionales y manteniendo la cultura alimenticia tradicional.

En lo internacional, el delegado hispano expresó que ante la caótica y desesperante situación que está sufriendo Europa, particularmente España, Italia y Francia, por los efectos de la crisis, el sector del trabajo asociativo ha sido quien mejor ha resistido tal embate; “las quiebras de empresas capitalistas han sido arrolladoras en comparación con las cooperativas, según lo reconoce la Unión Europea, en su informe de 2012”. Por ello durante el debate de los participantes en la plenaria, se reiteró que el cooperativismo debe demostrar que la utopía –entendida como la aspiración genuina de un orden internacional justo y humanista- no ha muerto y que de hecho es factible si se apoya en la organización del pueblo. Para ello se debe construir en forma colectiva y democrática, lejos de los círculos de poder tradicionales y de las formas ya caducas de hacer política.

“Debemos revalorar la economía solidaria”, manifestó en el documento de trabajo el grupo de docentes congregados en tal magno acto, “como un patrimonio del movimiento popular y democrático que es necesario rescatar, preservar y desarrollar, combatiendo los usos perversos que la clase dominante ha hecho del concepto de economía solidaria, en distintas oportunidades, con el único objetivo de garantizar la reproducción del sistema político dominante”.

Reconociendo como aportes teóricos latinoamericanos para la nueva reconfiguración de la economía del trabajo, a tres chilenos: Manfred Max-Neef (por su visión de la Economía a escala humana), Luis Razeto (en la contribución de la Economía popular como nueva variable) y Clotario Blest (por la elaboración de la Economía liberadora, dentro de la Teología de la liberación).

Mención aparte fue la presencia en el foro, en calidad de observadores, de varios funcionarios del Gobierno cubano, que mostraron profundo interés en el movimiento autogestionario. Motivados, por el proceso de actualización del modelo económico impulsado por el Presidente Raúl Castro, donde el cooperativismo en conjunto con el Estado serían los nuevos motores económico-sociales. Para muchos de los asistentes fue una señal esperanzadora del nuevo rumbo que podría enfilar la isla, considerando que actualmente existe un grupo de 124 cooperativas, (desde julio de este año) para ampliarse a enero de 2014 a 220.

Tras las ricas y sabias deliberaciones, quedó claro que la conferencia estableció un espacio de diálogo, comunicación e intercambio de experiencias para el ejercicio del pensamiento crítico con el fin de potenciar al cooperativismo y la economía solidaria, como instrumentos organizativos que permiten desarrollar justicia y equidad social tomando en cuenta la interdependencia entre lo económico, ambiental, social y cultural.

Cuando me retiraba del auditorio de la universidad, un fornido cooperativista, campesino de Chiguagua, vestido de impecable charro, se acercó y alzándome fraternalmente del suelo me dijo: “Usted chamaco no sabe como quiero a los chilenos, soy padre de más de veinte hijos, con tres mujeres diferentes y a cada una de ellas las enamoré cantando las canciones de sus paisanos Germain de la Fuente y Los Ángeles Negros y la incomparable Palmenia Pizarro”.

http://www.elciudadano.cl/2013/09/05/81354/ayuda-mutua-en-accion/

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